El rosario es el arma idónea para la batalla espiritual, Satanás odia el rosario, odia a Dios, odia a María y te odia a ti cada vez que rezas el Santo Rosario, te invito a rezar los misterios dolorosos del Santo Rosario
Este Santo Rosario se reza los días martes y viernes, te ayuda a aliviar el sufrimiento, las angustias y los dolores del alma cuando estas triste, cuando estas con depresión y sobre todo cuando sientes que nada te sostiene en este mundo, esta arma espiritual, es muy poderosa y agradable a María y a Dios por que se meditan la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo.
Oraciones iniciales del Santo Rosario
Guía: Señor Mío Jesucristo
Todos: Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque te ofendí a ti que eres tan bueno y que tanto me amas, a quien yo quiero amar sobre todas las cosas, propongo firmemente con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia, confió en que me perdonaras por tu infinita misericordia. Amén.
Guía: Abre Señor mis labios
Todos: Y mi boca proclamara tu alabanza
Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Todos: Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén
El guía anuncia los Misterios Dolorosos que se van a meditar, antes de cada decena de Avemarías se reza el Padre nuestro y a continuación 10 Avemarías, un Gloria y al final de cada misterio se reza la Jaculatoria:
Guía: ¡Oh Jesús Mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
Todos: Amén

Primer Misterio Doloroso:
La agonía en el huerto
Llego Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí, mientras yo voy más allá a orar.” Tomo consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: “Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.”
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Todos:Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Segundo Misterio Doloroso
Los azotes que recibió el Hijo de Dios atado a la columna
Al darse cuenta Pilatos que no conseguía nada, sino más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: “Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa”. Y todo el pueblo contestó: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilatos les soltó a Barrabás. Mando azotar a Jesús y lo entregó a los que debían crucificarlo.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Todos:Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Tercer Misterio Doloroso
La corona de espinas
Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa entorno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo. Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Todos:Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Cuarto Misterio Doloroso
La cruz acuestas
Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado calvario.
Allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado y en el medio a Jesús.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Todos:Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Quinto Misterio Doloroso
La crucifixión del Señor
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lama sabactani, que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Al oírlo algunos de los presentes decían: “Está llamando a Elías”. Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapo en vinagre y la puso en la punta de una caña para darle de beber. Los otros le decían: “Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo”. Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entrego su espíritu.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Todos:Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén
Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
3 Oraciones del Ave María
Dios te salve, María Santísima, hija de Dios Padre, Virgen Purísima y castísima antes del parto, en tus manos encomiendo mi fe para que la alumbres, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y castísima en el parto, en tus manos encomiendo mi esperanza para que se aliente, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Dios te salve, María, Esposa del Espíritu, Virgen Purísima y castísima después del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflame, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Oración del Salve
Dios te salve, María, templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa original.
Dios te salve. Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!, Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías del Santo Rosario Misterios Dolorosos
Señor, ten piedad, Señor ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos. Cristo escúchanos
Dios, Padre celestial, que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María,
Responde en cada mención, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la misericordia,
Madre de la divina gracia,
Madre de la esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los migrantes,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Oraciones Finales
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
«Perdónanos, Señor»
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
«escúchanos, Señor»
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
«Ten piedad y misericordia de nosotros»
«Bajo tu amparo nos Acogemos, santa madre de Dios, no desprecies las suplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todos los peligros, ¡Óh Virgen gloriosa y bendita!»
«Ruega por nosotros santa madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.»
Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.»
Ofrecimiento del Santo Rosario
Por estos misterios santos de que hemos hecho recuerdo, te pedimos, ¡oh María!, de la Fe santa, el aumento, la exaltación de la Iglesia; del Papa el mejor acierto. De la nación Mexicana la Unión y feliz gobierno Que el no cristiano conozca a Dios. Y el que se ha alejado reconozca sus errores Que todos los pecadores tengamos arrepentimiento. Que los cristianos perseguidos puedan practicar su fe. Goce puerto el navegante y de salud a los enfermos. Que en el purgatorio logren las ánimas refrigerio. Y que este santo ejercicio tenga efecto tan completo en toda la cristiandad, que alcancemos por su medio, el ir a alabar a Dios en tu compañía en el cielo. Amén.
Reina del Santísimo Rosario
Ruega por nosotros
Viva la Gracia
Muera el pecado
Ave María Purísima
En gracia de Dios Concebida
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.
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