En la tradición católica, orar por las almas del purgatorio es un acto de misericordia, ya que estas almas aún buscan alcanzar la plenitud de la presencia de Dios. Invocar a los ángeles para que les asistan es una manera de expresar compasión y esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien fue consolado por un ángel en sus momentos de mayor angustia. Esta oración nos invita a pedir la ayuda celestial para aliviar el sufrimiento de aquellos que anhelan la paz eterna.
Oración de Invocación a los Ángeles
Jesús, Señor Nuestro, Tú pasaste la noche anterior a tu pasión en el Huerto de los Olivos, en Getsemaní. Has conocido todos los pecados del mundo, una carga que te aplastó e hizo sudar sangre. Los apóstoles se quedaron dormidos y no tuvieron fuerza para velar contigo durante las horas más duras. Solamente tu Padre celestial se conmovió y te envió un ángel para consolarte y darte fuerzas durante tu angustia de muerte.
En este momento, con fe y compasión, mencionamos el nombre de un alma en particular por quien quieras interceder.
Señor, mira a nuestros hermanos en el purgatorio. Ellos sufren más de lo que puede sufrir un humano en la tierra y Tú deseas que seamos compasivos con su angustia y sufrimiento. Tú nos das la oportunidad de hacer algo por ellos, de vigilar con ellos, de rezar por ellos, de ofrecer algo en su nombre; pero principalmente, les podemos ofrecer la Santa Misa. Sí, también podemos enviar a nuestro ángel custodio para que éste, con el poder de tu sangre, los consuele y fortalezca. ¡Cuán misericordioso fue Dios con su hijo en el huerto de los Olivos! De la misma manera, Él desea que nosotros también seamos misericordiosos con la Iglesia que sufre en el purgatorio.
Jesús, recuerda tu soledad en el Huerto de los Olivos. Recuerda cuánto bien te hizo cuando el ángel de tu Padre celestial te fortaleció y te consoló. Enséñanos a ser tan misericordiosos y amorosos como tu Padre y llena a las almas del purgatorio del mismo consuelo que Tú recibiste en el Huerto de los Olivos.
María, reina de los ángeles, ten piedad de tus hijos que sufren en el purgatorio. Envía a tus ángeles para que los ayuden.
Arcángel san Miguel, arcángel san Gabriel, arcángel san Rafael, ustedes, los nueve coros de los santos ángeles, los serafines y querubines, los tronos y las dominaciones, los príncipes y los poderes, ángeles y arcángeles, os pedimos en el nombre de Dios y en el nombre de su reina, nuestra preciosísima Virgen María, que vayan rápido y ayuden a nuestros hermanos y hermanas en el purgatorio. Ellos sufren mucha angustia, tienen sed del Dios eterno más que un ciervo tiene sed del agua de una vertiente. Denles fuerza y guíenlos hacia el camino del reino del Padre celestial. Amén.